Pedro Ruiz, el maestro

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El futbolista más grande de Unión Huaral

pedro ruiz union huaralEl jugador símbolo del Unión Huaral, el genio, el hombre sencillo predestinado para las grandes hazañas del equipo del pelícano. Dese cualquier punto de vista, se hace muy difícil comparar su enorme dimensión de ídolo con la de cualquiera de los muchos grandes jugadores que pasaron por el cuadro naranjero. Porque pocas veces un jugador fue tan decisivo en los triunfos de su club, en la creación de su imagen y en la difusión de su nombre. Sus dos décadas de goles, pases precisos, tiros libres y triunfos dejaron miles hinchas huaralinos por todo el país.

De incomparable talento, su impresionante trayectoria en la historia del Unión Huaral sumó 12 temporadas entre 1974 y 1987. Pero por encima cualquier detalle estadístico está el talento inmenso de un jugador único, distinto a todos. El del toque magistral, la pelota bien parada, el pase-gol, el conductor inteligente, el crack que, pese al temor que le ocasionaba volar en avión, jamás tuvo miedo en una cancha por difícil que fuera el partido. Era el tipo de jugador que siempre creyó que todas las jugadas podían terminar en gol y que todos los partidos se podían ganar sin sacrificar por ello el amor por el juego y el fútbol atildado y romántico del que fue incuestionablemente uno de sus más preclaros exponentes.

Ruiz apuesta todo por su equipo

Jugador de gran carácter en la cancha, su confianza en sí mismo y su calidad era tal que solía anunciar sus goles de tiro libre con ademanes y señalamientos, ya sea en un gran clásico a estadio lleno frente a la U, Alianza o Cristal. Era de los que prometían un gol antes del partido para cumplir su promesa durante los noventa. Así de grande. Aún sin ser un goleador, su cuota de goles es significativa para un hombre que se dedicaba a armar juego y a preparar goles para que otros los convirtieran. Contaba con una pegada incomparable con pelota detenida, un talento único para gestar jugadas individuales o colectivas. Si se contaran sus innumerables pases-gol como propios sería probablemente el máximo anotador peruano de toda la historia, pues a partir de su talento se formaron grandes goleadores como Carlos Chirinos, Carlos Leturia, Alejandro Luces, José Cañamero, Jorge Hirano y Juan Caballero.

Para muchos fue uno de los mas grandes jugadores de fútbol que hayan visto y sin duda alguna el mejor pisador de pelota del medio. Gracias a el el equipo de futbol a podido evolucionar y hacer de Union Huaral un equipo conocido no solo en Peru. Lo tenía todo para ser un volante creador ideal: una derecha mágica, imprevisible, precisa. Era capaz en un mismo partido de marcar un gol olímpico y otro de corner corto. Inventaba las jugadas que le daba la gana, poseía un panorama impresionante para entregar la pelota a los pies de sus delanteros sin siquiera dirigirles la mirada pues siempre Pedrito estaba mentalmente adelante en cada jugada de ataque.

Su sencilla y amable personalidad fuera del verde contrastaba enormemente con esa autoridad que lo convertía en patrón de la mediacancha. Líder incontestable de todos los equipos huaralinos de los 70s y 80s, contribuyó enormemente a formar sólidos grupos humanos que posibilitaron la formación del célebre “vendaval huaralino”, una mística que permitió al club, sin grandes contrataciones y con jugadores del lugar, obtener el campeonato del 76 y el subcampeonato del 74, además de otros logros que mantuvieron al Unión Huaral en posiciones estelares y expectantes dentro del escenario futbolístico peruano.

El entrenador en 2002

Pocos futbolistas en la historia han hecho tanto por un club como Pedro Ruiz por el Unión Huaral. Su relación con la hinchada es absolutamente indestructible, cimentada en el aprecio y la admiración incondicional por un lado, y por su fidelidad y humildad sin reservas por el otro. Pedrito pertenece a ese restringido grupo de grandes jugadores considerados como maestros de manera consensual por todos los amantes del buen fútbol, más allá del equipo al que pertenezcan.

Resulta insuficiente cualquier reconocimiento que se le haga por su extraordinario aporte al club. Caudillo, líder, crack, ganador, Pedro tiene la particularidad única entre todos los ídolos huaralinos de haber sido grande como futbolista y ahora como entrenador. Esa sapiencia futbolística que almacenó durante tantas temporadas en el fútbol profesional la volcó a su equipo de toda la vida y con el que logró el retorno a la máxima categoría tras siete años en la segunda división. De su mano, el elenco naranjero consiguió una histórica racha de victorias que fue coronada con un apoteósico regreso reconocido por todos los sectores vinculados a nuestro balompié. De esta manera el nombre del maestro y el del Unión Huaral, unidos indeleblemente, se preparan para seguir dejando la huella de los verdaderos grandes.

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